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viernes, 21 de septiembre de 2012

En Boca de pozo, lo cierto lo vuelven dudoso, O, el Cusco subsidia el GNV de Lima


En la actualidad se especula mucho del precio del GNV en Boca de Pozo en el Perú y existen algunas opiniones ante los medios de comunicación verdaderamente lamentables, por ser carentes de exigencias técnicas mínimas para cualquier líder de opinión, como son las de documentarse y hacer los cálculos necesarios; es decir: actualizarse.

Cito como ejemplo una entrevista en Canal N de Televisión realizada el 10-09-2012(1)  en la que el entrevistado comete, entre otros, los siguientes errores:
  1. Declara que el precio promocional del GNV dura siete años cuando en realidad son seis.
  2. Acepta que una opción sería que el Gobierno subsidie con 20 millones de USD como consecuencia del fin de la campaña de promoción para construir gasocentros. Hoy en día el Estado recibe 13.5 millones de USD menos anualmente por menores regalías cobradas con el precio promocional del GNV. Recordemos que las regalías son de 37.24% sobre el precio en boca de pozo.
  3. Declara igualmente que el precio se modificaría a partir de octubre en base a una canasta de residuales. Este procedimiento original fue modificado. Ya no existe el ajuste en función a los precios de los residuales sino a un factor que depende del Oil Field Index y el Gas Field Machinery Index.
  4. Dijo que el compromiso de dar un precio promocional fue en el gobierno del Dr. Alan García. No es cierto, fue en el gobierno del Dr. Alejandro Toledo, octubre 2006.
  5. Dice que el compromiso fue congelar el alza del GNV. Tampoco es cierto. Primero, se estableció un precio distinto al que se aplicaba al generador eléctrico (1.00 USD/Millón BTU) y a todos los otros usuarios (1.80 USD/Millón de BTU). Se determinó un precio promocional en boca de pozo de 0.80, en lugar de 1.80  USD/Millón de BTU para el GNV lo que equivalía a un descuento de 1.00 USD/Millón de BTU ó 55.6% en el arranque del programa y que se ha incrementado hasta un 73.0% de descuento en la actualidad pues, en segundo lugar, se aprobó que permanecería sin variación durante seis años (hasta el 30-09-2012).
  6. Declara que el precio promocional fue para propiciar el consumo de GNV; en realidad se dio para promover la inversión en gasocentros.
  7. Igualmente dijo que en la actualidad son contados los gasocentros y que hay que propiciar competencia, vía el acceso al Facilito del OSINERGMIN. En realidad los puntos de venta han excedido su número económico. Existe una sobre oferta que ha hecho que los gasocentros bajen su promedio de vehículos atendidos de 1,372 el año 2006 a 722 a mayo 2012; un 47.4% menos en los últimos 6 años. Acudir al Facilito no soluciona en nada el problema pues insisto que no es la variable precio la trascendente en la comercialización de GNV.

Toco este tema porque me preocupa que estas declaraciones, junto a otras iguales o peores, generan perturbaciones en el mercado, crean paradigmas y algunos incluso buscan llevar agua para sus molinos so pretexto de defender a los consumidores.

Además toco el tema porque existen actores que son olvidados cuando se insiste en mantener precios promocionales, que ya cumplieron el fin para el que fueron creados; peor aún, actores que son marginados, que pertenecen a los estratos más pobres del Perú pues mantener descuentos excesivos origina que se paguen menos regalías pues éstas se pagan sobre el precio neto de descuentos. 

Esto quiere decir que, por ejemplo, el Departamento de Cusco, que recibe el 50% de las regalías vía canon gasífero contribuye anualmente recibiendo 17.9 millones de Soles menos por apoyar la inversión de gasocentros en Lima. ¿Sabían eso? 

Agreguemos a este perjuicio los menores ingresos por concepto del Fondo de Desarrollo Socio Económico de Camisea - FOCAM que perjudican, entre otros, al Gobierno Regional de Ucayali, a los Gobiernos locales de Atalaya, Coronel Portillo, Padre Abad, Purús, universidades públicas de Ucayali, etc.
¿Deben todos ellos seguir recibiendo menos por mantener un descuento a favor de la construcción de gasocentros? Creo que no.


[1] http://peru.com/actualidad/economia-y-finanzas/precio-gnv-subiria-8-desde-octubre-y-estado-asumiria-us20-millones-video-noticia-85502

sábado, 25 de agosto de 2012

GNV: El otro gran olvidado del gobierno de la Gran Transformación


Un gran ausente en el mensaje presidencial del 28 de julio pasado fue el Gas Natural Vehicular (GNV). No se le mencionó en ningún momento del discurso. Caso contrario a lo ocurrido el año pasado cuando en su mensaje a la Nación, al asumir el gobierno el Comandante Ollanta Humala se había comprometido a que “Masificaremos el uso del GNV como combustible barato y accesible a todos”. Tres promesas subyacían bajo esta declaración: masificar, barato y accesible.

Como en muchas otras promesas de este gobierno, no se dijo cómo, cuándo ni dónde; simples declaraciones sin sustento técnico. Sin embargo la lógica política, la presión popular y la lógica económica exigen soluciones no sólo de larguísimos plazos y millonarias inversiones, sino de acciones sencillas y de ejecución inmediata. Y ya que se han comprometido con el GNV, dejando de lado la promoción del GLP automotor (que es más rápida y menos onerosa), para insistir con el GNV, pues entonces que hagan algo en el corto plazo; pero nada de eso sucede.

Un año después de esta promesa, ya no electoral, sino desde una plena asunción gubernamental, con profesionales asesores que supuestamente conocen del tema, no se ha visto ninguna medida promocional del gobierno que acompañe la iniciativa privada y estimule la inversión. 

Para muestra, un botón.

¿Creen ustedes que existirá incentivo para la inversión en nuevos gasocentros, cuando éstos atienden 11.5% menos vehículos promedio anual en el último quinquenio? Mientras que el parque automotor peruano se viene renovando a ritmos que son un boom vehicular (24.2% más el año 2011), no hay ninguna promoción significativa para orientar estas importaciones hacia combustibles ecológicos.

Y es que, si de GNV se trata, pues de lo que debemos ocuparnos es de la inversión acumulada en los puntos de venta que debe ser tenida en cuenta y del diseño de medidas para incrementar el número de vehículos demandantes. Si no aumenta el número de vehículos demandantes, pues no habrá forma de llegar a una masificación.
Está demostrado que la demanda de este combustible, por su bajísimo precio al automovilista, es inelástica al precio, es decir que su elevación o baja ocasionan variaciones volumétricas insignificantes. Más aún cuando tenemos en cuenta a los taxistas (50% del parque de taxis operan con GNV), empiezan a recibir mayores ingresos al cancelar sus préstamos para adquisición de vehículos nuevos. Esto quiere decir que no es el precio al automovilista lo que finalmente va a hacer que cobre más importancia el GNV en la matriz energética. 

Políticas como la de exonerar del IGV la importación de vehículos nuevos a GNV, o la devolución de los impuestos pagados y un tratamiento igualmente promocional a los servicios de conversión y sus kits, o la conversión obligatoria del parque automotor estatal o la ampliación de los bonos de chatarreo para los vehículos menores tanto de servicio público como particular son las que no se han aplicado todavía y la situación puede volverse aún más complicada de imperar como se viene percibiendo el desaliento comercial.

El gobierno se ha dedicado a promulgar leyes a favor del desarrollo de la industria del gas natural, las mismas que, en el caso de la comercialización del GNV son inexistentes, pues se circunscriben a la exploración, producción y transporte del gas natural pero que no tocan en absoluto el aspecto comercial de la misma. Esta es una omisión injusta, pues sin gestionarse la adquisición promocional de vehículos a GNV o su conversión no se tendrán mayores avances. No olvidemos que los proyectos de ductos y plantas para GNV requieren de la inversión privada para construir los puntos de venta y ésta no se dará si es que el número de vehículos usuarios no se incrementa sustantivamente. Lograr esta promoción no requiere de leyes especiales sino de una simpe consecuencia técnica de los funcionarios con la promesa presidencial

martes, 24 de julio de 2012

Incremento de precios del gas natural vehicular (GNV)

Entrevista en el espacio "Portal Financiero" de Canal N bajo la conducción de Fernando Chevarría León el 23/07/2012





viernes, 20 de enero de 2012

Algo que se omite ¿quién pone los balones de GLP?

Un tema que omite la propuesta legislativa del Sr. Congresista por Loreto Víctor Isla Rojas, a la que nos hemos referido en nuestro post anterior (recarga de balones para GLP en gasocentros) es la referencia, a los balones en que se efectuaría la operación de carga y recarga, de prosperar dicha iniciativa. Lo que sucede es que existe el temor que se manosee interesadamente un tema técnico con otro que tiene que ver con la propiedad del bien que se desea enajenar sin autorización de su legítimo propietario. Dicho esto y con riesgo a que, ante la ausencia de justificaciones técnicas para la propuesta, se me califique de defensor de las envasadoras, señalo lo siguiente:
  1. Desde el año 1994 en que se aprobó el Reglamento de Comercialización de GLP se dispuso que el GLP en caso de ser envasado debería hacerse en balones rotulados en alto relieve con la marca de la empresa propietaria, en Kilogramos y se asignó la responsabilidad por su conservación, mantenimiento y reposición a las empresas envasadoras propietarias de los mismos, prohibiéndose por razones de seguridad y garantía de la promoción de la inversión privada que puedan ser rellenados por otras envasadoras no propietarias pues finalmente la responsabilidad por cualquier indeseado siniestro, como es lógico, recaería en la envasadora propietaria del balón, la que por su parte adquiere los seguros necesarios que cubren eventuales siniestros.
  2. De aprobarse la propuesta en comentario no habría ninguna garantía para que las empresas envasadoras y los seguros que las cubren asuman alguna responsabilidad por un balón recargado en un gasocentro, que ha perdido mantenimiento por cuanto el ama de casa que lo recarga no haría el trabajo de las envasadoras y que además ha sido manipulado ilegalmente por un tercero que no es el propietario del balón; Y el derecho de propiedad sobre los balones es un tema inseparable de la operación segura de carga de balones de GLP.
  3. Una mala señal sería la que se daría al mercado de aprobarse propuestas de este tipo pues, mientras por un lado las envasadoras formales deben gastar en mantenimiento de balones e invertir en su adquisición para reponer los obsoletos y ampliar la atención en mercados fuera de Lima, por otro lado no se respetaría su derecho de propiedad y se autorizaría que un operador de gasocentro, sin haber invertido en balones ni mantenimiento, pueda hacer negocio rellenando los balones de terceros. De esa manera ¿Qué incentivo tendrían los envasadores para invertir en balones? ¿Se pediría seguramente que sea el Gobierno el que adquiera los balones y se haga responsable del mantenimiento de los mismos? Pierde el mercado, pierde la cadena de valor y perdemos todos los peruanos.
  4. De igual manera resultaría atentatorio de la libre competencia que mientras se exige legalmente a las envasadoras formales operar sus plantas con estrictas y costosas medidas de seguridad para una operación eminentemente industrial, por otro lado se permita que una instalación comercial como lo es el gasocentro, se dedique a la recarga de cilindros en ambientes inseguros, con vehículos en circulación y con los mayores riesgos por las fugas de GLP que se producirían en cada recarga.
Creo finalmente que, quienes defienden este proyecto, de seguro operan con buena intención pero con cierta candidez que los llevan a declarar que el proyecto va dirigido a aquellos gasocentros que cumplan con las medidas de seguridad y que puedan, con los acoples y válvulas adecuadas, recargar los cilindros. Asegurar esto en medio de un mercado caracterizado por la falta de control es lo más inseguro que pueda darse.
Señalo aquí los resultados publicados sobre la experiencia paraguaya que se pretende tomar como modelo. Los resultados con el transcurso de los años apuntan a un incremento de la informalidad y una violación persistente de las normas de seguridad conforme da cuenta el diario Última Hora en su edición del 26-11-2009 y del cual reproduzco lo siguiente “Salvo algunas excepciones, las estaciones de servicios que activan en el país violan, abiertamente, las disposiciones de seguridad para la carga de garrafas de uso domiciliario. Los gasolineros no adquieren los gabinetes de despacho seguro y proceden a vender el GLP conectando a los envases un artesanal adaptador, con lo que el peligro de accidente o explosiones son más que posibles. El Ministerio de Industria y Comercio (MIC) es el responsable directo. No ejerce control sobre las estaciones de servicios, lo que permitió que la impunidad cada vez sea más extendida, en virtud de que los inspectores públicos brillan por su ausencia o no tienen autorización de sus jefes para salir a las calles… Por otro lado, la Asociación de Propietarios de Estaciones de Servicios (APESA) había prometido ante el propio Congreso Nacional, durante el estudio de la ley que autorizaba la venta al menudeo de gas, que ningún socio iba a vender GLP sin ajustarse a lo que establece la ley. Es más, esta organización empresarial había asumido el compromiso de que iba a ser celoso custodio de la gente para precautelar la seguridad de los consumidores. De aquel tiempo a ahora, las promesas no dejaron de ser tales.”
Si tenemos lecciones aprendidas ¿Por qué insistir en la propuesta?














domingo, 18 de septiembre de 2011

Una envasadora en cada esquina

La semana pasada escribí sobre algunos aspectos reglamentarios que se tuvieron en cuenta en la República de Paraguay para autorizar la carga de balones de GLP en gasocentros y señalé lo inconveniente que sería aplicar esta práctica en el Perú dado el elevado grado de informalidad que campea en lo referente al cumplimiento de normas (http://cbedonrocha.blogspot.com/2011/09/glp-en-estaciones-de-paraguay-si-hay.html ) y a los serios problemas que genera en dicho país.
Algunos amigos me han escrito señalando que la práctica de llenar balones con GLP se hace ya de manera informal en el Perú desde hace mucho tiempo en gasocentros que utilizan adaptadores para despachar desde los surtidores a balones por 5, 10 ó X Nuevos Soles, según sea el efectivo disponible. No tengo las pruebas necesarias en este momento para denunciar a quienes ejercen esta irresponsable práctica pero se señalan zonas aledañas a la carretera central que de seguro no son ajenas al conocimiento del OSINERGMIN. La Ley Orgánica de Hidrocarburos prohíbe el envasado de cilindros en gasocentros y el OSINERGMIN lo sanciona hasta con 5 UIT (unidades impositivas tributarias) equivalentes a 18,000 Nuevos Soles (6,590US$ aprox.) y podría darse también el cierre del establecimiento. No conozco tampoco de ningún caso sancionado por el regulador.
Algunos aspectos adicionales que deberíamos tener en cuenta en este delicado asunto de buscar una baja de precio vía autorizar el despacho en gasocentros y que finalmente nos inclinan a no recomendar su aplicación son:
1. Se presentarían denuncias de balanzas de llenado en gasocentros que se encuentran descalibradas; no olvidemos que el GLP envasado se comercializa en Kilogramos y a los automóviles se venden en Litros.
2. Los gasocentros no llegarían a adquirir los gabinetes de despacho seguro y venderían el GLP simplemente conectando a los envases un adaptador con un enorme riesgo de accidentes.
3. Se promovería la informalidad del mercado con un incremento del trasiego de cilindros en los propios puntos de venta.
4. Pequeños comercializadores formales serían eliminados del mercado, quebrando por una competencia desleal.
5. Se presentaría un serio desaliento para las inversiones por pérdida de rentabilidad.
6. La autoridad encargada de la supervisión de los gasocentros no llegaría a ejercer un control total, lo que permitiría una severa impunidad para el cumplimiento de la normativa.
7. Los mercados de USA y Canadá tienen como sabemos una notable conciencia de seguridad y cumplimiento de las normas, muy distinto como sabemos al de nuestro país.
8. Se generaría un desincentivo para la adquisición de cilindros nuevos, así como a su mantenimiento.
9. Los gasocentros se dedicarían al llenado de balones que son de propiedad de las empresas envasadoras convirtiéndose en cientos de “plantas envasadoras” informales; prácticamente una envasadora en cada esquina.
10. El ambiente de un gasocentro es inadecuado para las labores de llenado por la existencia de potenciales puntos de ignición inexistentes en una instalación dedicada a esta labor.
En Brasil igualmente se presentó una propuesta legislativa para autorizar el llenado pero la Agencia Nacional del Petróleo demostró la peligrosidad de la práctica archivándose el proyecto teniéndose en cuenta la no destrucción de un sistema eficiente que lleva GLP a los lugares más remotos del país, como sucede en el Perú.
En Brasil se plantea más bien el subsidio directo y la promoción de fabricación de envases menores, así como una adecuación de la carga tributaria diferente en diversos Estados donde los más pobres cobran 17% y los más ricos 12% de ICMS (Imposto sobre Circulação de Mercadorias e Serviços).



Tipo de Cambio al 16-09-2011 1 US$=2.7315 Nuevos Soles

miércoles, 13 de febrero de 2008

Carlín y el Humor económico

Carlos Tovar (Carlín) es arquitecto, diseñador, caricaturista y escritor. Ganó la Bienal del Humor Perú Ríe en 1984. Ha obtenido importantes premios como diseñador gráfico. Fue miembro (y autor de célebres portadas) de Monos y Monadas y El Idiota Ilustrado. En 1988 colaboró, en Roma, con el semanario Tango, que dirigió Sergio Staino. Actualmente es caricaturista del diario La República. Ha publicado varios libros de caricaturas. En 2002 publicó Habla el Viejo, testimonio de sus conversaciones con el fantasma de Carlos Marx. En la misma línea temática, en diciembre de 2006 publicó Manifiesto del siglo XXI .

Mi homenaje a la manera como traduce para el lector popular, las a veces intrincadas explicaciones de nuestros políticos en matería económica.








lunes, 7 de mayo de 2007

Piura sin Gasocentros

La Región Piura es una zona mayormente pobre. La incidencia de pobreza es de 63.3% y la pobreza extrema llega al 21.4%. Un 49.8% de hogares piuranos tiene al menos una necesidad básica insatisfecha. Su tasa de desnutrición crónica (Año 2001), es de 24.1%


De acuerdo con el Censo del año 2005 la Región Piura registra una población de 354.566 hogares; 44.5% de ellos cocina con leña y 14.9% con carbón, totalizando casi 60% de hogares que en forma dañina para la salud y la ecología, cocinan con combustibles sólidos. Sólo un 1.7% cocina con Kerosene y apenas 36.3% lo hace con GLP. Se comprueba aquí una nefasta correlación entre la pobreza y el consumo de combustibles sólidos.
Parte de la explicación de la escasa venta de Kerosene es que Petroperú vende en su Planta Piura un galón a 10.77 PEN (3.39 USD/Gln), precio fuera del alcance de las familias que lo consumían anteriormente, incluso resulta 14% más caro que el Diesel 2. Sólo en el alza del 27 de abril último, el precio del Kerosene subió 7.1% mientras que el Diesel 2 subió en 4.5% y la gasolina 84 en 5.6% en la Planta Piura. Durante el último año el precio del Kerosene subió 6% mientras que el Diesel 2 bajó 0.8% en Piura.

En el caso de las gasolinas, el consumo promedio por vehículo es de 2.0, mientras que en Lima es de 0.7 Galones/Día Calendario (año 2006). Un 76% de las ventas de gasolinas motor son de 84 octanos.

Piura no ha sido ajena a la enorme tendencia nacional para la conversión de vehículos a GLP. Ya en marzo del 2002 la inversión privada construyó un gasocentro en El Alto (Talara) y el año 2006 (mayo y diciembre), dos gasocentros adicionales se instalaron en la ciudad de Piura. En mi concepto, el parque de vehículos gasolineros podría convertirse aproximadamente en un 40% con lo que el número de gasocentros totales podría alcanzar los 10 existiendo en la actualidad un déficit de 7. De ahí las colas para adquirir GLP en Piura que en la actualidad se presentan. Y es que, mientras un galón de GLP Automotor se vende en Piura a 6.40 PEN/Gln (2.01 USD/Gln), un Galón de Gasolina 84 cuesta en promedio 10.82 PEN/Gln ó 3.40 USD/Gln; es decir un automovilista promedio se ahorra 507 USD/Año, cifra que en el caso de los dedicados al servicio público puede fácilmente triplicarse. Compárese este ahorro con el costo menor a 500 USD por una conversión que además es promovida por talleres privados y se tiene entonces que todas las condiciones para que crezca la demanda de GLP en la región, demanda que debe ser atendida mediante facilidades para un crecimiento de la oferta como garantía para los consumidores que los precios finales se fijen de acuerdo con condiciones de oferta y demanda.

Por un lado Petroperú tendrá que destinar más GLP para atender los mercados más cercanos a su refinería de Talara y por otro las autoridades municipales deben dar las mayores facilidades para que la necesaria inversión privada se de apostando por los gasocentros que Piura necesita.

Es por eso que llama la atención y debería merecer atención nacional que el Alcalde Provincial de Piura, Sr. José Eugenio Aguilar Santisteban, en un hecho sin precedentes, haya ordenado la demolición de un Gasocentro nuevo de la empresa Piura Gas S.A. aprobando la resolución de Alcaldía Nº 144-2007-A/MPP de fecha 13/02/07, según manifiesta, por no contar con “Licencia de Obra”.

Entre otras perlas, esta Resolución señala que se trata de un “gaseoducto”, lo que en realidad es un gasocentro y señala además que el Comité Regional de Defensa Civil se ha pronunciado sobre la instalación de un “grifo de gas”. Se entremezclan en esta Resolución criterios nada técnicos sobre grave peligro para la zona, posibilidad de lluvias e inundaciones, áreas de retiro municipal, defensas ribereñas, estructura de puente, peligro de explosión, preservación del bienestar social, atentado contra la moral y las buenas costumbres, colocar en riesgo la vida e integridad física de las personas, zona de alto riesgo, etc.

El nulo conocimiento de los funcionarios municipales los lleva incluso a señalar en la comentada Resolución que “el Art. 47 del Reglamento para la Comercialización de Combustibles prescribe que deberá respetarse la distancia mínima de 20 metros de las líneas eléctricas aéreas y el grifo se encuentra a 10 metros de los postes de alta tensión eléctrica”. El D.S. Nº 019-97-EM (05-09-97) es el dispositivo que norma estas instalaciones. Se trata del “Reglamento de Establecimientos de Gas Licuado de Petróleo para Uso Automotor – Gasocentros”. No se trata de una norma para comercialización y es específica en el caso de los gasocentros ordenando las normas para instalar y operar, así como las normas de seguridad a que deben someterse. Señala por lo demás el Art. 47º (erróneamente citado), que los puntos de carga de los tanques deben ubicarse a una distancia mínima de 10 metros con respecto a la proyección horizontal de las líneas aéreas que conduzcan electricidad de media o alta tensión y a una distancia mínima de ocho metros de los edificios más cercanos. La misma Resolución de Alcaldía les da la razón a los inversionistas.
Pero, si bien es cierto, estas autoridades elegidas por el pueblo podrían alegar desconocimiento técnico, para eso las Leyes les dan atribuciones a organismos especializados y autorizados para efectuar la evaluación del proyecto y aprobar su funcionamiento. En este caso el OSINERGMIN tiene todo un largo proceso para aprobar la construcción y el funcionamiento de los gasocentros, basados precisamente en el correspondiente Reglamento que es sumamente detallado y riguroso en cuanto a distancias, estudios de riesgo, calidad de materiales, estudio de impacto ambiental, etc. Sería absurdo que un inversionista privado que conoce de esta reglamentación se arriesgue a efectuar una inversión tan importante como para construir un gasocentro si no tuviera el convencimiento técnico que el terreno seleccionado y las construcciones adicionales son las exigidas por la legislación.

En el caso que comentamos, la Municipalidad de Piura otorgó Certificado de Zonificación y Compatibilidad de Uso el 21/06/2005 y lo renovó el 27/02/2006, documento que señala que el terreno es compatible con la instalación de un gasocentro. Con posterioridad a esta Certificación los inversionistas adquirieron el terreno en agosto del 2005 por el cual habían ya pagado unas arras en junio del 2004. Posteriormente la Municipalidad otorgó el Certificado de Zonificación y Vías el 20/02/2006.
En paralelo el EIA fue aprobado por el Ministerio de Energía y Minas en febrero del 2006 y el OSINERGMIN aprobó el Informe Técnico Favorable en mayo del 2006.

El 24/08/2006 la Municipalidad emitió la Autorización Municipal Provisional con la que se dio inicio a la construcción del gasocentro. Posteriormente por extrañas consideraciones se negó a otorgar la correspondiente Licencia definitiva y finalmente a ordenar la demolición.
Mención aparte de las responsabilidades civiles y penales a las que se ha hecho merecedor el Sr. Alcalde y al impacto de las indemnizaciones que tendrá que pagar con el dinero de sus contribuyentes, queda claro el efecto sumamente negativo que significa para atraer inversiones potenciales para la necesitada Región Piura. Todo un trámite de tres años para que, actuando con desconocimiento y arbitrariedad, una autoridad municipal juegue en contra de sus electores, con actitudes bravuconas, que finalmente cuando la lentitud del proceso judicial ponga término al proceso en camino dictaminarán un castigo contra toda la población piurana.

Las Municipalidades tienen la facultad de no otorgar licencias de construcción y ordenar demoler edificios, pero esta facultad debe ser revisada pues en algunos casos simplemente los Alcaldes demuestran una actitud negativa ante toda propuesta formal para la instalación de gasocentros por temores absurdos e ignorancia técnica y en otros no les dan importancia a los organismos que por Ley están preparados y tienen que ver con la instalación de los mismos para, con su escasa o nula capacitación y conocimiento, aprobar resoluciones tan disparatadas y que finalmente castigan todo esfuerzo para promover inversiones que den confort y ahorro a sus propios electores.