martes, 8 de mayo de 2012

Zas, zas, GNV a la mitad

Un sugestivo titular en la portada de un diario nacional (07-05-12), indica “GNV a la mitad”, marcando GNV[1] con tinta roja acompañado de foto de cilindro del producto para que no quede duda indicando que se trata de una “buena noticia para automovilistas” y con letra menuda que “Adelantan que combustible costaría un 50% menos en octubre”. Por supuesto que la letra menuda no la lee nadie y mucho menos el tiempo indicativo condicional “costaría” que en buen romance significa una acción hipotética. Sin embargo los lectores peruanos solemos interpretar el condicional como cierto y los escritores (como mala costumbre), lo usamos en ocasiones para salvaguardar nuestras espaldas ante la posibilidad de alguna querella judicial.
A partir de titulares como el descrito se desatan posteriormente una serie de comentarios en el mismo y otros medios, se entrevistan expertos para que den su opinión y muchos de ellos, sin mayor preparación, se animan a apoyar la hipótesis del Diario en el entendido que sus declaraciones serán recogidas y así se harán “famosos” aunque sus declaraciones sean generalistas. Y así el tema se va volviendo un paradigma que posteriormente resulta difícil de romper.
Los menos, tratamos de ser objetivos e investigar a pesar que los resultados sean una opinión discordante y menos populista aunque no exenta de caer en error involuntario, como humanos que somos.

Considero que el problema ha surgido en primer lugar por considerar que el gas natural (GN) es un commodity cuando en mi concepto económicamente no lo es. De ser commodity sería válido el análisis publicado por el diario que si el precio internacional baja, entonces el precio en el mercado interno debería bajar. De lo contrario está afirmación no es cierta.

La confusión se da desde que en los Estados Unidos (el mismo país que llama billion [1*109] a lo que nosotros ahora llamamos millardo para no confundirlo con nuestro castizo billón [1*1012]) han empezado a llamar así a los contratos a futuro haciendo que prácticamente todo sea un commodity[2]. Pero esto sólo es generado por una definición legal que tiene que ver con aspectos bursátiles que deben ser normados y que sin embargo no es lo que económicamente interesa y tiene relación vinculante, como sucedería en este caso con los precios internos del citado producto.

Tradicionalmente la definición de los commodities se ajustó al concepto de materia prima o comercialización a granel refiriéndose a productos cuyo valor estaba dado por el derecho que tiene el propietario del mismo a comercializarlo y no por el derecho a utilizarlo. Como ejemplo el petróleo que basándose en una calidad estándar mínima no hace diferenciación entre el petróleo producido en un país o en otro.

Con posterioridad esta definición se ajustó a aquellos productos que tienen elaboración, disponibilidad y demanda mundial, con un precio internacional y que no requieren de gran inversión o tecnología para su transporte. Por supuesto que aquí no se puede considerar al GN. Y es aquí donde lo que es válido para el petróleo crudo y sus derivados no lo es para la industria del gas. De difícil comprensión, pero así son las cosas; no son iguales los precios “comoditizados” del petróleo crudo y derivados, que los precios del GN que no son commodities.

La determinación del precio del GN en “Boca de Pozo” tiene enormes complejidades, sobre todo cuando de elaborar contratos de licencia se refiere, principalmente porque no existe un mercado global y en consecuencia, un precio de referencia internacional, como si ocurre con el petróleo. De esa manera no se puede definir al GN como un bien transable a nivel internacional con calidad de commodity, como si lo es el petróleo. Lo muy particular de la industria del GN hace que el nivel internacional de sus precios no tenga mucho que ver en las economías locales por la imposibilidad de importarlo desde lugares lejanos por los elevados costos de su transporte; o de exportarlos.

Los EEUU consumen el 21.7% de los consumos de GN del mundo[3]; toda su producción es consumida internamente cubriendo el 89.4% de sus necesidades; el saldo es cubierto por importaciones ya sea por gasoducto o en la modalidad de Gas Natural Licuado (GNL). Así sólo el 1.8% de su consumo es atendido mediante importaciones de GNL; nivel insignificante para categorizarse como commodity.

Vista la situación a nivel mundial, sólo el 9.4% del consumo de GN es efectuado como GNL, exportándose principalmente a Japón y Corea del Sur.

En resumen las exportaciones totales (gasoductos y GNL) cubren sólo el 30.8% del consumo mundial, cifra que el año 2000 fue de 26.3%. Como se ve, existe algún avance en la transacción comercial del GN pero aún es sumamente incipiente como para darle la categoría de commodity, esto porque el transporte de líquidos por ductos es aproximadamente 1/5 del costo del transporte de gas por ductos.

Otro factor discordante para no considerar al gas natural commodity es que las reservas probadas se concentran en unos pocos países; sólo entre la Federación Rusa, Qatar e Irán poseen el 53.3% de las mismas.

El mercado internacional del gas está compuesto por diversos mercados regionales por lo que no es posible hablar de un mercado globalizado. Las referencias de precios internacionales son precios locales referidos a mercados regionales específicos, tremendamente diferenciados, sin que existan ajustes de precios comunes.



[1] GNV = Gas Natural Vehicular
[2] “Any tangible good or product that is the subject of sale or barter” - Webster's New World Law Dictionary Copyright © 2010 by Wiley Publishing, Inc., Hoboken, New Jersey. Used by arrangement with John Wiley & Sons, Inc.
[3] BP Statistical Review of World Energy 2011
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