viernes, 2 de marzo de 2012

¿Tenemos Damas de Hierro en el Perú?

Asistí a ver la película “La Dama de Hierro (The Iron Lady)”, que se ubica en el que pudiera estimarse un generalmente aburrido género biográfico. Filmada en el reino Unido el año pasado, merecedora del premio Oscar 2012 otorgado como mejor actriz a Meryl Streep, presenta la biografía de Margaret Hilda Thatcher quien ejerció el cargo de Primera Ministra del Reino Unido durante once años, asumiéndolo por primera vez el 04-05-79 en medio de una sociedad y parlamento machista, siendo la primera y única mujer en asumir dicho cargo.
Me movía una extraña curiosidad por descubrir cómo se planteaba en un medio masivo como el cine la vida e importancia económica de la gestión política de la “Dama de Hierro”.
En mi experiencia profesional, desde sus inicios en el Ministerio de Educación allá cerca de los 70´s, tuve contacto cercano sobre la actuación de las mujeres peruanas, liderando en algunos casos o cooperando en otros con equipos masculinos. La experiencia de la DIGESA con profesionales femeninas de primer nivel, comprometidas con los más pobres del país, trabajando con sueldos inmerecidamente bajos y contratos abusivos, no hizo sino reforzar mi convicción de entera satisfacción y comodidad con el trabajo femenino. Nadie como ellas para tomar decisiones, por encima de la política del “pollo a la brasa” del que anteriormente hablamos, de ser consejera descarnada del curso de acción que hay que seguir y de la predominancia del raciocinio económico sobre el cubileteo político engañoso. Aquí creo que encuentra Susana Villarán, nuestra Alcaldesa, el sustento para insistir en su trabajo que sabe va por buen camino, a pesar del griterío estéril.
Agreguémosle a esto la importante labor de nuestras asistentes de gerencia que saben acompañarnos con eficiencia, haciendo suyos nuestros objetivos como no lo podría hacer un hombre y de nuestras esposas que soportan nuestro stress y nos acompañan en nuestros ideales.
Pensé aburrirme tremendamente durante la película, pero fue todo lo contrario. Mi interés se mantuvo al tope durante los 105 minutos de su exhibición, la misma que es acompañada de una banda sonora excelente y con subtítulos pues la versión doblada al español es horrorosa.
Desde ya mi recomendación a los economistas y políticos de nuestro país que no dejen de verla por las enseñanzas que trae, sobre todo en estos tiempos en que estimo que pondrá nuevamente en el interés nacional las cualidades de una mujer para tomar decisiones, en las circunstancias más difíciles; En el caso de Tatcher, por encima de las encuestas, de las huelgas de hambre, de los atentados terroristas, del asesinato de sus colaboradores, de la presión sindical, de la ortodoxia económica y del nivel de desempleo, del “Maggie Out!” (¡Maggie Fuera!) cantado por algunos de sus opositores, mención aparte del reclamo en el seno familiar por dedicarse más a la gestión pública que a su hogar, porque alguien tenía que hacerlo.
Se cumple lo que muchas veces se ha señalado en que como una política conservadora se vuelve más revolucionaria que la laborista. Su política fue más bien por incrementar los impuestos en recesión, pues señalaba que nadie que no pague tributos por su ciudad podría quererla y cuidarla, en el abandono de la participación estatal en las empresas y la promoción de la riqueza y la inversión privada, en lograr la reactivación económica tomando decisiones aun cuando el consejo de sus asesores iba más bien por el maquillaje de las medidas y el acomodo con la grita.

Son nuestras damas de hierro peruanas las que combatieron la hiperinflación y desnutrición a través de los comedores populares y del salir a ganarse el sustento diario en medio de la crisis. Un buen homenaje al que invito a todos los caballeros es llevar a sus compañeras a ver este film.
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