miércoles, 11 de abril de 2012

Cada vez más leña, y ésta mata cada vez más peruanos

 Cuando la ONU se reunió en su octava plenaria el 08-09-2000 en Washington, logró la aprobación de los 189 mandatarios del mundo para suscribir lo que conocemos hoy como “La Declaración del Milenio” que plantea compromisos voluntariamente aceptados por nuestro país y sobre los cuales se reportan periódicamente avances hacia el cumplimiento de dichos compromisos.

Uno de estos compromisos es el N°7 por el cual los Estados prometen “Garantizar la sostenibilidad del Medio Ambiente”. Encuadrado en el mismo, figura como meta, la reducción del consumo de combustibles sólidos. Esto tiene que ver no sólo con el medio ambiente sino también con las condiciones de morbi mortalidad de la población expuesta a los humos de cocina, principalmente mujeres y niños menores de 5 años que son los que más horas permanecen al interior de sus viviendas. La Organización Mundial de la Salud certificó ya hace algunos años que la leña mata. La aplicación publicitaria de esta terrible realidad es “El asesino en la cocina” para referirse al humo de leña usada para cocción de alimentos y calefacción.

Cuando nuestro país desarrolló su avance al año 2008 (8 años después del Compromiso)[1] reportó, entre otras cosas que “Entre los años 2004 y 2007 el consumo de combustibles sólidos aumentó en 11.93%”. Adicionalmente señaló que “En cuanto a los combustibles sólidos de biomasa, el consumo de leña se ha incrementado desde el año 2004, aumentando su participación en 10.32%.”

Probablemente la vergüenza resultante de reportar este terrible retroceso y revelar la absoluta carencia de programas sociales para desterrar el consumo de leña, mientras se gastaban miles de millones de Nuevos Soles en subsidiar las gasolinas de alto octanaje y hasta los contaminantes petróleos residuales, hizo que se cometiera tremendo error en un documento oficial pues la variación de la participación no se mide en tanto por ciento sino en puntos porcentuales.

 En efecto la declaración había sido cierta, verificándose esto con la información del Balance Nacional de Energía 2010 elaborado por el Ministerio de Energía y Minas en que se muestra como, de consumirse el año 2004 un total de 72,838 Terajoules (TJ) provenientes de leña en el sector doméstico, se había pasado a los 80,316 TJ con, efectivamente, 10.3% de crecimiento entre los años 2004 y 2007, un tremendo contrasentido a la unánime vocación mundial que busca desterrar su dañino consumo doméstico.

¿Se imaginan cuál sería nuestra vergüenza como nación si presentáramos oficialmente, de la misma forma los resultados del año 2010 en que el mismo Balance señala un consumo final residencial de 97,338 TJ de energía procedente de la leña, incrementándose 67.5% sobre el año 2008? Peor aún; con muy poco resultado favorable que mostrar y empeñados en una campaña de masificación del gas natural que no señala cuál es su meta de atención para el sector rural que usa leña pues esta probablemente sea de CERO.

Una de las principales explicaciones que se da en el Balance de Energía para el explosivo crecimiento del consumo de leña es “…su consumo tenía una tendencia decreciente. Algunos consumidores de Kerosene pasaron a usar GLP pero en las zonas rurales se volvió a utilizar leña en el uso cocción…” No sólo esto, el consumo energético de bosta (estiércol) en el sector residencial igualmente creció un terrible 56.1% entre los años 2008 y 2010.

 En auxilio de cubrir esta vergüenza el INEI publicó su libro “Perú: Evolución de los Indicadores de los objetivos de Desarrollo del Milenio al 2010” que al reportar el avance correspondiente (pág. 242), no habla del consumo sino del porcentaje de población en hogares (todo un fraseo), que utilizan combustibles sólidos de biomasa para preparar sus alimentos indicando que éste ha bajado en el Perú de 29.3% el año 2001 al 9.3% el año 2010. ¡Así se tapa el problema!

A pesar de ello, de la información proporcionada por el INEI se desprende que el año 2010 tuvimos en el Perú 2.8 millones de personas en cuyos hogares se utilizó combustibles sólidos para cocinar (1.6 millones de ellos correspondientes al área rural). Este mismo año se consumieron en total 6.4 millones de TM de leña, lo que representa un consumo de 6.4 Kgs diarios de leña per cápita. Mientras tanto nuestro Ministro de Energía y Minas señala en su Nota de Prensa del 23-03-2012 “…Que el GLP se llevará también hacia las zonas rurales beneficiando a 50 mil familias al año…”, una meta sumamente ridícula y que no favorece la inclusión social para un país que tiene los recursos como resolver la gravedad de la situación entre los más pobres.

 


[1] Informe de Cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio / Perú – 2008 Pág. 31 – 32 -PCM
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