lunes, 7 de enero de 2008

Gobierno reconoce aplicación de subsidios a los combustibles

En Nota de Prensa de la fecha, el Ministerio de Energía y Minas reconoció oficialmente la vigencia del subsidio a los combustibles en el Perú:

“… el Ministro Valdivia dijo que se ha estado subsidiando los precios internos (de los combustibles) en las últimas semanas, en 50 millones de soles semanales. El año pasado el subsidio ha sido mayor a 700 millones de soles, indicó…Entonces, dijo el Ministro Valdivia, tenemos que seguir subsidiando a través del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles… si dejáramos de subsidiar, naturalmente, de acuerdo a ley, las empresas tendrían la libertad de subir sus precios y esa es la preocupación”.

Salvo error u omisión de mi parte, es la primera vez que el Ministerio de Energía y Minas reconoce, oficialmente, lo que hemos señalado innumerables veces en el sentido que el Gobierno había subsidiado durante todo el año 2007 el precio interno de los hidrocarburos acabando con la libre fijación de los precios por oferta y demanda que legalmente rige en el Perú. La forma legal para otorgar este subsidio había sido la de incorporarlo erróneamente como un Fondo de Estabilización de Precios, que era una especie de timba (coloquialmente, una partida de juego de azar, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española), a que los precios suban y bajen en el mercado internacional y se compensen mutuamente.

En nuestro país, la Ley Orgánica de Hidrocarburos (LOH), señala claramente en su Art. 77º que “Las actividades y los precios relacionados con petróleo crudo y los productos derivados, se rigen por la oferta y demanda”, por lo que modificar este mecanismo, garantizado constitucionalmente, sólo se puede hacer por razones de interés nacional, en forma extraordinaria y transitoria y con cargo a dar cuenta al Congreso de la República.

Adicionalmente, la misma LOH en su Art. 78º dice que “Cualquier subsidio que el Estado desee implementar, deberá efectuarse por transferencia directa del Tesoro Público” y no a través de mecanismos de supuesta estabilización de precios. Por lo que, en menudo problema han metido al Sr. Ministro de Energía y Minas y al Gobierno al reconocer oficialmente que lo que se ha estado haciendo es subsidiando los precios de los hidrocarburos durante todo el año pasado por no llamar a las cosas por su nombre pues en el Presupuesto Público no existe ninguna transferencia para subsidio a los combustibles. Se imaginan si, junto con 332.7 millones de nuevos soles transferidos en los primeros once meses del año 2007 para el vaso de leche (sin ningún sol adicional sobre el mismo período del año 2006), apareciera paralelamente un subsidio del doble para los combustibles, el papelón mundial que haríamos.

Los Artículos 77º y 78º antes citados, se ubican en la legislación de hidrocarburos como la libertad de comercio que se establece como garantía de la inversión en las actividades de hidrocarburos. Por eso es que resulta tan importante su cumplimiento.

Y es que, si revisamos la definición económica del subsidio (Diccionario de Economía de Graham Bannock y otros), tenemos que éste es “el pago que hace una entidad gubernamental a los productores de bienes con la intención de que los precios sean menores de lo que serían de otra forma”, clarísimo.

El subsidio no requiere devolución ni implica interés financiero alguno pues es, en todo sentido, una donación sistemática justificada (a criterio del burócrata encargado de su administración), por la importancia o valor de la actividad llevada a cabo por las organizaciones subsidiadas (productores e importadores de hidrocarburos en este caso).

Subsidiar los precios de los hidrocarburos, en el panorama actual de precios internacionales en que no hay ningún elemento que pueda prever alguna baja, sino todo lo contrario, es querer tapar el sol con un dedo. Lo que es peor, como hemos señalado anteriormente, se incentiva el derroche y el consumo irracional, aspectos que no se condicen con una economía de guerra como la que ha planteado el Presidente García.

Todo subsidio significa un sacrificio del pueblo al destinar parte de los ingresos tributarios para este fin. Pero el subsidio debe sustentarse en una meta social y sobre la base de un plan estratégico, ausentes hoy en nuestro medio, en donde más parece reina la improvisación.

Esperemos que esta confesión de parte del Ministerio de Energía y Minas sobre la política de subsidios sea el inicio de las medidas de economía de guerra anunciadas por nuestro Presidente.
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