sábado, 9 de enero de 2010

Llegó Rodrigo

Hoy sábado 9 de enero celebro el nacimiento de mi primer nieto, Rodrigo Figueroa Bedón, en la ciudad de Madrid con 3.6 Kgs de equipaje. Verdad que se hizo bastante de rogar para saludarnos con su ya varonil llanto, pero quizá era porque deseaba alargar los minutos para convertirme en abuelo a mis juveniles 59 años.
Gracias Rodrigo por el esfuerzo, pero te perdiste los regalos de navidad y no quisiste llegar en un año viejo y lleno de pasado. Tampoco recibiste a los Santos Reyes pues desde el interior de mi hija, tú madre, los mirabas pasar en sus camellos sin que te llamen la atención ni el oro, ni el incienso ni la mirra.
Preferiste llegar con el nuevo año y en enero para estrenarlo y como tú querías, haciendo sentir a tu mamá Katia que de verdad que eres importante. Si hasta te cambiaste de nombre antes de nacer y no te interesó la opinión de la familia que te bautizó Joaquín, en Lima
Eres único querido Rodrigo y en medio de tanto frío y nieve llegas directo París/Madrid en cigüeña en un vuelo sufrido de 24 horas porque hay problemas en el transporte humano, para llenar de calor el hogar de Raúl y Katia, tus padres.
Lástima no estar ahí para alcanzarte tu carnet de afiliación al Alianza Lima y mostrarte El Comercio de hoy, quizá si hasta nos animamos con el Domigrama, hombre, y te estrecharía fuerte fuerte contra mi pecho para que sientas como vibro.
La magia de la Internet estoy seguro que pronto nos pondrá en contacto face to face para que me reconozcas y me digas César Augusto, aunque la naturaleza y la vida nos haya puesto miles de kilómetros de distancia. Yo se que vas a hablar de inmediato porque ahora llegan de Paris con traductor incorporado.
Eres grande Rodrigo y lo seguirás siendo por el amor con que todos te recibimos y damos gracias a Dios por esta llegada tuya que nos llena de bendiciones, paz y mucha felicidad.
Anda haciéndome un campito en tu agenda porque este año, si Dios quiere, me junto contigo para que me cuentes como es aterrizar en Madrid en Enero. Dios te bendiga e ilumine tu camino siempre
Tu orgulloso abuelo
César Augusto
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