sábado, 14 de marzo de 2009

GNV en Puno y también GN para las cocinas mejoradas

Hace algunas semanas un querido amigo me preguntó si podría apoyarlo a concursar ante el OSINERGMIN para el dictado del así llamado “Seminario de Desarrollo de Gas Natural en el Perú”, el mismo que se desarrollaría en diez sedes nacionales entre diciembre de 2008 y marzo de 2009, repitiendo la experiencia del primer semestre del año 2008.

Por supuesto que la idea de contribuir a desarrollar la cultura del gas es un tema que me apasiona pero, vamos, en primer lugar, considero que GLP y el Gas Natural (GN) no son competidores sino complementarios y me preocupa que la promoción estatal apunte con inocultables anteojeras hacia uno sólo de estos productos (el GN), muchas veces sin siquiera meditar en lo perjudicial que resulta para el país buscar la dependencia de uno sólo de ellos cuando incluso ya exportamos GLP desde diciembre 2008.

¡Que bueno sería si estos seminarios promovieran la sustitución de combustibles sucios por Gas y no sólo por GN!

Y en segundo lugar y mucho más importante, díganme por favor, que hacemos promoviendo en Puno el consumo de Gas Natural. Eso suena a burla con nuestros hermanos Aymaras y a una tremenda inequidad social.

No me opongo a que se atienda una necesidad de impartir conocimiento, en la sociedad del conocimiento, pero ¿Qué le ofrece la publicidad del Gobierno y sus conferencias a los hermanos puneños para compensar el que con toda certeza no puedan gozar de las innegables ventajas del GN canalizado hasta sus hogares o empresas o del GNV para sus vehículos, ubicada como está a 3,827 m.s.n.m., con una pobreza total de 67.2% y una desnutrición crónica infantil de 36.9%? Por supuesto que por razones éticas me abstuve de postular.

¿Entonces quiere decir que a los pobres no se les debe hablar del GN?

Veamos, el OSINERGMIN señala que la finalidad de estos seminarios es “desarrollar la cultura del gas natural en el Perú”, que como he señalado en diversas ocasiones es un craso error del Gobierno. No se justifica una cultura del GN sino como es lógico una cultura del Gas. Peor aún el programa a desarrollar también en Puno (completamente sesgado), por distinguidos ingenieros conferencistas ha incluido presentaciones sobre el acceso al GN, las instalaciones internas de GN para consumidores menores y las instalaciones internas de GN para consumidores mayores.

El 47.0% de los hogares de Puno utiliza bosta/estiércol para cocinar y recordemos que sólo el 7.0% de los hogares urbanos y 20.3% de los hogares rurales en el Perú tienen chimeneas cuando cocinan con bosta/estiércol. Puno es la región peruana donde más se consume bosta/estiércol para cocinar ante la ausencia de leña/carbón y los elevadísimos precios del Kerosene. El 60.4% del consumo nacional de bosta/estiércol para cocinar se da precisamente en Puno y muy lejos (casi 4 veces), de la segunda Región (Cuzco).

De acuerdo con información del OSINERGMIN (derivada del útil SCOP), la venta formal de GLP en Puno casi se ha triplicado en los últimos dos años. Ha pasado de 416 a 1,483 balones de 10 Kgs diarios entre el 2006 y el 2008. Agréguese a esto el omnipresente contrabando (entre 30 y 70% del consumo formal), y así el GLP es usado para cocinar por un importante 25.9% de sus hogares. El Gobierno no da por supuesto seminarios sobre las ventajas del GLP.

En Puno aún no se comercializa GLP Automotor, pero estoy seguro que la iniciativa privada, así como ha invertido y arriesgado para aumentar la venta formal de GLP para cocinar en Puno, en breve plazo incursionará en su oferta instalando gasocentros, talleres de conversión y dando financiamiento para las conversiones. Para esto no existe actualmente ninguna promoción ni apoyo del Gobierno.

La iniciativa privada debe invertir en comprar vehículos de transporte para llevar GLP desde Pisco. Igual ha tenido que invertir en adquirir balones para atender un mercado triplicado, en instalar locales de ventas y establecer redes de distribución para competir en servicios y precios así como en enfrentar la competencia desleal interna y del contrabando. Todos queremos que así sea para contribuir a la mejora de la calidad de vida, pero no estaría mal, no creen, una pequeña ayudita del Gobierno para que apruebe de una vez por todas un nuevo Reglamento de Comercialización de GLP, ratifique su respeto a la libre competencia, la garantía a las inversiones y se decida a sancionar con eficacia la utilización ilegal de balones.

De paso el Gobierno no debe olvidar que en todos los países donde el Estado promociona (y bien que se haga), la construcción de ductos para el GN no se olvida de los pobres e incorpora necesariamente en las medidas promocionales al GLP destinado a aquellos que estarán al margen de dichas redes de GN, ya sea haciendo que el GN subsidie al GLP como en Argentina o estableciendo programas sociales como el GLP Rural en Colombia y Guatemala, Gas Popular en Venezuela, etc., etc. No hacer esto y promover sólo el GN aún en los sitios de extrema pobreza es, como repito, de una inexcusable falta de solidaridad.
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