martes, 5 de junio de 2012

Precios del GLP: ¿Quién los entiende?

Con efectividad para la semana del 5 al 11-06-12, el Gobierno a través de la Dirección General de Hidrocarburos del Ministerio de Energía y Minas, eliminó todos los subsidios a los combustibles, TODOS, disponiendo más bien que tanto el GLP, las gasolinas de 90 y 84 octanos, así como el Petróleo Diesel aporten al Fondo de Estabilización de Precios (es decir que paguemos un sobre precio a las refinerías y productores), impidiendo de esa manera que la baja internacional de precios de los combustibles que se producen en otros países se traslade a los consumidores. Ya anteriormente se habían excluido de subsidios las gasolinas de alto octanaje y los petróleos residuales.

Los aportes a que hacemos referencia no son poca cosa y afectan al precio final con que los combustibles son comercializados a los gasocentros, estaciones de servicio y plantas envasadoras y que finalmente son extraídos de nuestros bolsillos.

Este es un contrasentido, sobre todo en el caso del GLP en el que se ha anunciado se está próximo a publicar el reglamento de la ley del Fondo de Inclusión Social Energético (FISE) que permitirá subsidiar el consumo de los sectores más vulnerables de la población (pobreza extrema), mientras que por otro lado actualmente se recarga el precio del balón de 10 Kgs de GLP con 0.59 PEN, impidiendo su baja al consumidor final. Esto por supuesto que no implica una elevación del precio a las envasadoras pero impide el traslado de las bajas de precio del mercado internacional al consumidor. Ah y si se trata de ventas de GLP a granel, Dios sabe con qué mecanismos de control, el aporte es mucho mayor llegando a ser casi el triple del aporte por ventas a envasadoras.

¿Y en las gasolinas? Gracias a este absurdo sistema en que las gasolinas 90 y 84 aportan al Fondo (precio regulado) y las de alto octanaje (95, 97 y 98), no lo hacen, se presenta el caso que en 12 estaciones de servicio de Lima la gasolina 98 cuesta entre 15.85 y 16.99 PEN/Gln, mientras que en otras 3 estaciones de servicio la de 90 octanos tiene el mismo rango de precios; la lógica consecuencia de esto es que se produzca un traslado de la demanda hacia las gasolinas de alto octanaje por el escaso o nulo diferencial con la de 90 octanos, o en algunos casos, la gasolina 90 resulte más cara que la de 98 octanos, incrementándose de esta manera la importación de gasolinas de alto octanaje.

¿Por qué sucede esto? Por que como ven en el cuadro adjunto la de 98 no paga aportes al Fondo y se regula por oferta y demanda, mientras que la de 90 octanos, de precio regulado aporta con un impacto de 1.44 PEN/Gln.

Finalmente, el combustible de mayor consumo en el Perú, el Diesel, en lo básico utilizado por el transporte terrestre de carga y pasajeros, se le obliga a aportar al Fondo con un impacto al público de entre 1.04 y 1.14 (según el nivel de azufre) PEN/Gln.

Nada más absurdo como la situación antes descrita; pero así es como suceden las cosas en nuestro país; con precios fijados en el escritorio para los combustibles de consumo popular, superponiéndose al mercado y con afán recaudatorio. Nada más desatinado como dejar pasar esta oportunidad para que, una vez eliminados todos los subsidios, se vuelva a implementar el libre juego de oferta y demanda al que tanto temen nuestros funcionarios públicos.

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